Otra mini carrera

zapatillas de correr, por poner alguna foto.Ayer me dio un toque Rubén para ver si salíamos con la bici, pero entre que debe estar embarrado de llover toda la semana y que no estaba muy claro qué tiempo iba a hacer por la mañana, decidimos dejarlo para otro fin de semana. Al levantarme esta mañana veo que está más o menos despejado y que el suelo está seco, así que me animé a salir a correr.

Salí sobre las ocho y sabiendo que no estoy en forma, cogí un recorrido por los chalets del Val de aproximadamente un cuarto de hora. Esta vez no se me hizo tan pesado como el sábado pasado, pero tampoco habría podido seguir corriendo más. Así que eso, un cuarto de hora, unos tres kilómetros.

Luego hice mis estiramientos en el parque de los bomberos, esquivando las zonas con más barro. Desayuno y paseo hasta la Plaza de Cervantes (hasta en el paseo me he hecho vago, antes iba más lejos).

Torrejón del Rey

chino en bici cargado hasta arriba Esta mañana quedamos los tres de siempre en la cafetería a las ocho y cinco (abren a las ocho). Es el segundo día de Chema con pedales automáticos y decidimos hacer algo en lo que no hubiera cuestas demasiado pronunciadas para bajar, ya que a veces es necesario echar el pie a tierra. Decimos hacer el camino a Torrejón del Rey.

La ida aunque es ligera cuesta arriba, bastante bien. No hacía todavía demasiado calor y aunque estoy en baja forma y llegué detrás del último a la parte alta de Valdeavero, no se hizo demasiado pesada. En Torrejón del Rey entramos en casa Calili, nuestra cafetería habitual, a tomar nuestro montado de bacon acompañado con patatas fritas.

La vuelta era cuesta abajo, pero ya empezaba a apretar un poco el calor. La subida después de Valdeavero se hace bien (por carretera) y el resto es cuesta abajo.

El cuentakilómetros: 48.35 km, 16.4 km/h de media, 50.7 km/h de máxima. 582 calorías gastadas, 3250 km totales con la bici, 2 horas 55 minutos de pedaleo.

Asquito de carrera

 Esta mañana, después de ni me acuerdo cuánto, he salido a correr, sobre las ocho y cuarto. Como llevo mucho sin ir a correr, salí despacio y sin pretensiones. Lope de Figueroa hacia la Plaza de la Juventud, Avda Virgen del Val y Calle Avila. Hacia los 12 ó 13 minutos de carrera empezé a sentirme bastante cansado y aprovechando que estaba cerca del parque de los Bomberos, paré. Allí hice mis ejercicios de estiramiento. Sólo espero desperezarme de una vez y seguir saliendo a correr con más frecuencia.

A Daganzo, a ver si el Torote no lleva agua

 Esta mañana quedamos Chema y yo a las ocho y cinco en la cafetería habitual. Rubén se había ido a Madrid de parranda el sábado por la noche y no hemos vuelto a saber de él.

Chema andaba un poco griposo y yo como siempre algo vago, así que decidimos hacer una ruta corta. Como hace tiempo que no ibamos a Daganzo, a Daganzo tocó, rezando para que el Torote no llevara mucha agua y pudieramos cruzarlo.

Nos pusimos en marcha, con calma y charlando. Después de Camarma, hicimos la subida y en la bajada que hay después llegamos a la conclusión de que ese camino cada vez está peor y con más piedras. En la bajada encontramos un coche de la guardia civil, con sus correspondientes guardias civiles, charlando con una que iba en un quad. No tuvimos que frenar mucho para pasar al lado de ellos, puesto que la cuesta llena de piedras tampoco da para correr mucho.

El río Torote venía crecido, pero afortunadamente, por el camino que hay en el lado derecho se puede cruzar bien caminado sobre unas piedras que han colocado al efecto. Ya en Daganzo, nuestra panceta en el bar de "La polvorilla".

La vuelta, con mucha pereza y mucha calma, sin novedad.

El cuentakilómetros: 34 km, 13.7 km/h de media, 38.2 km/h de máxima, 341 calorías, 3200 km totales con la bici, 2 horas 28 minutos de pedaleo.

Carril bici en Alcalá de Henares

 Bueno, digno de verse, los carriles bici que han construido en Alcalá entre el año pasado y este

 

Anchuelo

parque natural alcalaChema trabaja mañana, así que hemos quedado hoy a las ocho en la cafetería a la que íbamos tiempo ha, cuando abría los Domingos. Rubén, perdiendo las buenas costumbres, llego unos minutejos tarde.

Al ser sábado y haber más tráfico, decidimos ir a los Santos y Anchuelo, que aunque es una ruta algo dura, es toda por camino y no hay coches. Así que nos pusimos a ello.

Mi falta de forma es cada vez peor. Llegué a Los Santos el último y a bastante distancia de mis "compis", que estaban allí, en la parte alta, viendo las vistas del valle del Henares, eso sí, al sol.

Luego comenzamos el descenso hacia Anchuelo y nos tomamos nuestro bacon (Rubén hizo experimentos y pidió morzilla), compartido con el perrillo del bar.

La vuelta por el Parque Natural sin novedad y estabamos en Alcalá sobre las once y media.

El cuentakilómetros: 29.66 km, 14 km/h de media, 40 km/h de máxima, 333 calorías gastadas, 3167 km totales con la bici, 2 horas, 7 minutos de pedaleo.

Una carrera escasilla

ramo de floresAl ser hoy día de la Madre, para no llegar muy tarde a casa (y con el correspondiente regalo todavía pendiente de compra), en vez de ir con la bici he salido a correr.

Salí sobre las ocho y cuarto de la mañana, con un paso más o menos normal. Pero después de ni se sabe cuánto sin salir a correr (más de un mes), se nota un montón la falta de entrenamiento, así que fui reduciendo el ritmo y la carrera fueron unos 20 minutos (algo menos de 4km). Fui hasta la Plaza de la Juventud, Avda. Virgen del Val, Calle Ávila y Calle Córdoba hasta el Parque de los Bomberos, donde hice mis estiramientos. Afortunadamente, todavía no hay demasiados mosquitos.

Luego a comprar el periódico (la novela que tengo a medias es un poco rollo), a desayunar y a la caza de una floristería abierta y sin cola de gente (difícil un Domingo día de la madre). Hubo suerte y vuelta a casa.

A Guadalajara

Hoy hemos quedado Rubén, Chema y yo, por despiste a las ocho, en la cafetería a la que vamos ahora. Digo por despiste porque esa cafetería está llena de borrachos un Domingo a esas horas y cinco minutos después abre la de al lado, vacía y más tranquila. Así que esperamos los cinco minutos de rigor en la calle a que abriera la cafetería tranquila.

Salimos en dirección Guadalajara, al principio un poco frescos, sobre todo yo que iba en manga corta. Una vez en ruta, con viento escaso, empezó a calentar y dar el sol, haciendo el paseo agradable. No sé si mis "compis" pasaron calor o no, ya que iban más abrigados que yo.

Por el camino fuimos comprobando la particular interpretación que hacemos cada uno de nosotros de las señales de tráfico. Chema ve las de stop como un "parada técnica para sonarse la nariz", Rubén ve los prohibido el paso como un "por aquí se llega antes" y yo veo los límites de velocidad como "a ver si lo superas con la bici" (por supuesto, sólo acepto el reto si son límites de 20 o de 30, que pa más no doy en llano).

Llegando a Guadalajara y para evitar las obras por las que siempre nos perdemos llegando a Guadalajara, nos salimos del camino y cogimos una carretera que cruza por debajo de la vía del tren y luego, por una amplia avenida con escaso tráfico, llegamos cerca de la estación de cercanías.

Allí, por supuesto, nuestro montado de bacon (que panceta no tienen) y vuelta.

La vuelta muy bien y rápida, escaso viento a favor, ligera cuesta abajo y tiempo muy agradable. A las doce estabamos en Alcalá.

El cuentakilómetros: 54 km, 19.2 km/h de media, 41.9 km/h de máxima, 719 calorías, 3137 km en total con la bici, 1h 48m de pedaleo.

Aquí puedes ver con detalle la ruta Alcalá-Guadalajara.

Pereza

Es increible, pero llevo semanas y semanas acostándome todos los días con el firme propósito y totalmente convencido de que al día siguiente voy a ir a correr. Y al día siguiente, por uno u otro motivo, me da pereza y no voy. Es especialmente grave los sábados por la mañana. Un día entre semana puedo no haber dormido bien o levantarme con sueño, por lo que puede darme pereza ir a correr antes de ir a trabajar, pero un sábado no tengo esa excusa.

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